Debate a partir de la Declaracion de solidaridad con Ucrania

Con la resistencia del pueblo ucraniano. Por su victoria contra la agresión

La invasión rusa de Ucrania ha impactado de manera abrupta sobre el mundo, creando un nuevo cuadro internacional, con graves consecuencias humanitarias y profundos efectos  sociales, políticos y económicos.

A medida que el conflicto militar se intensifica, las bajas civiles crecen y la evidencia de crímenes de guerra aumenta. Después de tres meses de una guerra devastadora, el número de muertos se acerca a los 40.000 y hay  millones de refugiados y desplazados. Según UNICEF cinco millones de niños necesitan ayuda. Los incesantes bombardeos y ataques aéreos han reducido a escombros grandes zonas de muchas ciudades y pueblos ucranianos, impactando y destruyendo centros de salud y establecimientos educativos. En cuanto a los soldados rusos, las bajas pueden superar las pérdidas de los diez años de la  intervención soviética en Afganistán. Son estimaciones, pues se hace difícil realmente saber cuántos combatientes o civiles han perdido la vida, debido a que las versiones oficiales son imposibles de verificar. Por otra parte, según reconoció el propio presidente Volodymyr Zelensky : “Rusia  ya ocupa el 20% del territorio ucraniano”.

Recientemente EEUU liberó miles de millones dólares, para financiar el esfuerzo bélico de Ucrania, con armamento pesado y lanzadores misiles, varios  gobiernos europeos se han sumado. Ya forma parte del análisis concreto llevar la guerra a territorio ruso, con lo cual crece el peligro de una escalada que marche en dirección a una colisión  entre fuerzas que aun no han intervenido directamente. Incluso algunas mentes criminales, capaces de incendiar a toda la humanidad, analizan la hipótesis donde EEUU podría ganar una guerra nuclear contra Rusia.

Las numerosas sanciones impuestas al gobierno y el Estado ruso, como consecuencia de la brutal agresión,  se multiplican hacia la población civil, abarcando ámbitos de la cultura, el deporte y la educación. Los efectos globales de esta situación son innegables, cuando aún se vive el  impacto que generó  la pandemia del COVID, la economía mundial sufre las consecuencias de  con  alza en los precios de los combustibles, alimentos y la escases de otros productos básicos.

En las redes sociales y medios de comunicación se reproducen noticias , artículos y columnas de opinión donde predomina una mirada simplificadora, que limita la reflexión y el análisis crítico y favorece  la reaparición del campismo y de algunas categorías absurdas,  propias de la Guerra Fría, atravesadas por las herramientas y armas siglo XXI.

Está en discusión cuales son los  intereses, no explicitados, detrás del conflicto. Se tensiona la  disputa entre los principales centros del capitalismo mundial para lograr un nuevo reacomodamiento en Europa y el mundo. Todo apunta al objetivo de aumentar la presencia e influencia de EEUU basada en la prepotencia militar, con el despliegue de la OTAN  y la competencia  económica y comercial con el  frente de Eurasia, conformado por el eje Rusia-India- China.

La historia de Ucrania en su relación con el Imperio ruso, con la URSS, la era pos-soviética y la violenta confrontación interna en la crisis de 2014, son periodos que están siendo revisitados para tratar de interpretar las raíces de la  contienda en la actualidad. Sin embargo, es claro que, si bien en el núcleo de la guerra está la invasión de Rusia y  la legítima resistencia de Ucrania, el origen, el desarrollo y las hipótesis de posibles desenlaces, involucran a otros actores, cuyo papel no es meramente secundario.

¿Cómo detener la matanza? Zelensky dijo “la guerra terminará cuando gane Ucrania” ¿Que significa ganar? ¿Sigue siendo sostenible el discurso de una victoria militar a toda costa? ¿Es posible hoy un alto el fuego y abrir el camino a  una solución diplomática? Es evidente que más allá de  la condena contundente que merecen las acciones  bélicas del gobierno de Putin, algunos líderes mundiales no están deseosos de ver el final  inmediato del conflicto.

Cuanto más avanza la guerra,  crece el dolor por las pérdidas y las heridas infligidas, el drama  alimenta el odio que  podrá ser utilizado por  los sectores más autoritarios y revanchistas, lo cual hará  más difícil aun lograr una paz justa y estable. Antes de iniciada la invasión, muchos dudaban sobre su factibilidad, lo cierto es que en ese momento no se hicieron los esfuerzos necesarios para impedirla. Primaron los apetitos expansionistas del gobierno de Putin, las posiciones cerriles de un sector de la sociedad ucraniana y las acciones provocadoras de la OTAN. En las primeras semanas de la guerra todavía  estaba en la agenda internacional la búsqueda de una posible mediación y lograr un acuerdo  un alto el fuego, ahora el tema central pasó a ser cómo "ganar la guerra". Quienes alientan esta opción no meditan sobre los peligros que encierra esta postura incendiaria.

La incuestionable solidaridad con el pueblo y las fuerzas democráticas  de Ucrania, pasa por   evitar más sufrimiento y nuevas víctimas y parar la destrucción. Es imperioso detener la agresión, abrir un camino creíble para garantizar  la paz, que se base en  la autodeterminación de los ucranianos, el derecho a decidir su futuro y obturar los proyectos  militaristas imperiales

Ante este cuadro de extrema gravedad, un conjunto de intelectuales, de nuestro país y de  otras  latitudes, han dado a conocer la Declaración: "Con la resistencia del pueblo ucraniano. Por su victoria contra la agresión". A pesar de  la gravedad de los acontecimientos y  ante una sociedad mundial  paralizada,  es sin duda muy valorable la voluntad de fijar posición y asumir el compromiso de convocar públicamente a expresar activamente la solidaridad con el pueblo ucraniano. Si bien la condena a la agresión es clara y  mayoritariamente compartida, el contenido de la declaración  ha generado,  en diversos espacios de izquierda, reparos en torno a lo que se señala como omisiones, por lo cual se abstuvieron de suscribirla. Así lo expresó Aldo Casas, cuya postura  disparó un amplio, polémico  y fraternal intercambio.

De este debate participan algunos  de los y las que suscribieron la Declaración y quienes sin ser firmantes de la iniciativa, sostienen opiniones coincidentes y divergentes.

Como parte de nuestro  compromiso, abierto a  las distintas ideas que se producen en torno al conflicto, damos a conocer este intercambio del que participan: Aldo Casas, Andres Figueroa Cornejo, Eduardo Grüner, Alfons Bech,  Zbigniew Marcin Kowalewski, Horacio Tarcus,          Ariel Petruccelli Jean Batou, , Claudio Katz, Ricardo Antunes, Marcos del Roio, Aldo Sauda,  Silvia Beatriz Adoue,  Jesus Jaen, Antonio Louçã,   Pablo Regalsky, Manuel Aguilar Mora.

La difusión de este  debate se suma a los dos Dossiers y articulos  que, sobre la guerra en Ucrania, las causas y  sus consecuencias, ha publicado recientemente Herramienta

https://herramienta.com.ar/la-conquista-de-ucrania-y-la-historia-del-imperialismo-ruso