Guerra, pérdidas y eliminación de certezas mientras Trump y Putin llevan a Ucrania al borde del abismo {Andrei Kurkov}

El escritor ucraniano Andrei Kurkov describe la incertidumbre reinante en su país por culpa de la guerra, las tensiones políticas y el vacilante apoyo occidental. Mientras el pueblo ucraniano llora a sus seres queridos muertos en la guerra, las conversaciones entre EE. UU. y Rusia provocan temores, hacen crecer las divisiones internas y obligan a los soldados a perseverar a pesar del agotamiento. Las futuras negociaciones se ciernen amenazadoras, puesto que la rapidez por concluirlas se antepondrá a los intereses de Ucrania y a una paz justa.

El tercer aniversario de la guerra a gran escala con Rusia no coincide con San Valentín, pero la Conferencia de Seguridad de Múnich sí que lo hizo. Sin embargo, no hubo palabras de amor en las conversaciones y discursos en Múnich, donde se reunieron políticos europeos y estadounidenses para hablar de la guerra rusa-ucraniana. Pero un representante del nuevo gobierno estadounidense dijo a los europeos por qué no le gusta la Europa de hoy en día.

Las palabras de amor sonaron con mayor fuerza en Leópolis, en el cementerio de Lychakiv, donde Natalia Palamarchuk leyó poemas ante la tumba de su marido Vasyl, que murió en la guerra el año pasado. Fue sola al cementerio, dejando a sus tres hijos en casa. El día de San Valentín quería estar a solas con su marido, con quien se casó hace 21 años. Vasyl Palamarchuk fue uno de los más de cien escritores y poetas ucranianos que han muerto en la guerra.

Bien cierto es que la mayoría de las personas en Ucrania no pensaron mucho en San Valentín este año. Después de la conversación telefónica de Trump con Putin, una buena parte de la gente estaba abrumada por la desesperación, mientras que otra parte estaba furiosa. Las redes sociales siguen rebosantes de pesimismo, malas sensaciones y funestas predicciones. Parece como si Ucrania estuviera en la mesa de operaciones con dos cirujanos inclinados sobre ella, bisturí en mano.

Pero la ola de pesimismo y pánico en la sociedad ucraniana empezó a cobrar fuerza incluso antes de la conversación telefónica de Trump con Putin. En la segunda semana de febrero el pueblo ucraniano sufrió dos graves revesas emocionales, uno de los cuales tuvo su origen en la decisión del parlamento ucraniano para permitir que se compraran a Bulgaria dos antiguos reactores nucleares rusos para la central nuclear ucraniana de Khmelnitsky. Esta decisión todavía está sujeta a un encendido debate. La compra de algo “made in Rusia” parece inmoral a una gran parte de la sociedad ucraniana. Además, estos reactores están anticuados, necesitan componentes adicionales y normalmente requerirían un servicio técnico ruso y que Rusia suministrara el combustible nuclear necesario.

Claro está que se podría comprar combustible nuclear norteamericano y adaptarlo a esos reactores, pero esto aumentaría significativamente el coste de funcionamiento de la central eléctrica. Y durante una guerra, ¿es adecuado gastar dinero en algo que no sean armas y municiones, sobre todo en un reactor nuclear que Rusia podría destruir con dos o tres misiles balísticos?

Aparentemente con objeto de desviar la atención del público, apartándola de los reactores hacia algo más seguro, el día siguiente a la decisión sobre los reactores nucleares, el parlamento aprobó una ley que establece un día nacional de oración.

A partir de ahora, el 24 de febrero de cada año, Ucrania rezará por la seguridad de los reactores nucleares durante la guerra y para el futuro de Ucrania en general.

El día Nacional de Oración

La sociedad ucraniana, que siempre se había mofado de los clérigos rusos que bendicen los misiles balísticos Iskander y los rifles de asalto Kalashnikov, repentinamente despertó en un país con un día nacional de oración.

La conversación de Trump con Putin tuvo lugar un día después de que aprobara la ley sobre el día Nacional de Oración, el 13 de febrero. Su amistosa conversación, que duró una hora y media, dio un inmediato acelerón a la economía rusa y como consecuencia de ello los valores bursátiles rusos subieron notablemente y el rublo se fortaleció ante el dólar.

Al pueblo ucraniano le quedó claro que no era una conversación entre el líder del mundo democrático y un agresor autocrático, sino entre dos hombres de negocios centrados en sus mutuas relaciones comerciales y deseosos de reemprender actividades mercantiles mutuamente beneficiosas. Lo único que se les interponía en este camino era Ucrania, el ataque a la cual ha dado lugar al aislamiento –por desgracia solamente parcial– de la Federación Rusa.

La conversación entre Trump y Putin, combinada con las extrañas decisiones del parlamento ucraniano, ha provocado una especie de crisis nerviosa incluso entre algunos adolescentes.

La hija de 16 años de la famosa dramaturga ucraniana Natalia Vorozhbit no pudo contener las lágrimas después de leer las declaraciones de Trump. “Es mejor vivir bajo las bombas que bajo las condiciones de ‘paz’ de estos dos cínicos (Trump y Putin)”, gritó. “Porque bajo las bombas hay esperanza de que no te alcancen, pero bajo esta ‘paz’ impuesta no hay tal esperanza”.

Mientras Volodímir Zelenski hablaba en Múnich sobre la necesidad de unidad en la sociedad ucraniana, varios activistas destacados de derechos humanos y algunas ONG en Ucrania lo criticaron.

Antes de partir hacia Múnich, el presidente Zelenski firmó una decisión del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa para imponer sanciones a una serie de oligarcas. En la lista figuraba el quinto presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, que por ello no pudo asistir en persona a la conferencia de Múnich. En lugar de ello, tuvo que pasar todos esos días respondiendo a las preguntas de los investigadores y defendiéndose de las acusaciones de traición del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. La Fundación Petro Poroshenko, que compraba armas y municiones para el ejército ucraniano, ya no puede operar. Todos los activos de Petro Poroshenko han sido congelados.

“Es mejor vivir bajo las bombas que bajo las condiciones de ‘paz’ de estos dos cínicos (Trump y Putin)”

“Las sanciones no se pueden utilizar como instrumento para llevar ante la justicia a quienes cometen crímenes”, manifestaron las organizaciones a favor de los derechos humanos en una declaración conjunta. “Las sanciones no pueden sustituir a la responsabilidad penal porque los principios de justicia se ven socavados por los motivos políticos que guían a los autores de las sanciones. El uso de sanciones en vez de la investigación y el juicio justo significa la destrucción de la democracia en Ucrania”.

En la actualidad, el líder de la oposición y del grupo parlamentario Solidaridad Europea sigue siendo Petro Poroshenko. Volodímir Zelenski lleva mucho tiempo luchando contra él y esta batalla ha alcanzado un nuevo clímax, que presenta a Ucrania bajo una luz muy desfavorable. Tal vez la razón de los esfuerzos de Zelenski sea la idea de unas posibles elecciones presidenciales, en las que insiste mucho Estados Unidos.

En cualquier caso, las sanciones impuestas al expresidente no contribuyen a la unidad de la sociedad ucraniana. Y sin unidad, será muy difícil para el pueblo ucraniano superar el actual período político-militar en la vida del país.

No se trata solo de negociaciones con Putin. Se trata también de las relaciones con Estados Unidos, que exige un acceso garantizado a los minerales de tierras raras ucranianos. Trump ha decidido situar sobre una base comercial las relaciones con Ucrania, incluyendo también las cuestiones militares. Ucrania tiene poco margen de maniobra. El presidente Zelenski había prometido a los estadounidenses estos minerales a cambio de seguir recibiendo ayuda militar. Sin embargo, la versión inicial del acuerdo propuesto por el secretario del Tesoro de Estados Unidos no mencionaba ninguna garantía de ayuda o seguridad para Ucrania, por lo que Zelenski no lo firmó.

Mientras tanto, una parte significativa de los yacimientos de minerales de tierras raras se encuentra en los territorios ocupados por Rusia, incluidos el Donbás y parte de la región de Zaporizhia. Por supuesto, estos minerales de tierras raras son de interés tanto para Rusia como para China, y de hecho, algunas empresas privadas chinas ya han puesto sus miras en estos territorios, aparentemente con la intención de construir instalaciones de extracción y enriquecimiento. ¿Quizás Rusia está pensando en usar estos minerales para pagar a China la ayuda que presta a Rusia en su guerra contra Ucrania? ¿O quizás, debido a las sanciones, Rusia no puede explotar por sí sola los yacimientos de minerales y necesita inversiones chinas para explotarlos de manera efectiva?

Hasta la fecha, los servicios especiales ucranianos han identificado más de diez empresas privadas chinas que ya están trabajando en el territorio ucraniano ocupado, realizando trabajos preparatorios para restaurar la infraestructura destruida.

El tercer aniversario de la guerra a gran escala con Rusia y el undécimo aniversario del primer ataque ruso a Ucrania y la anexión de Crimea han atraído una nueva oleada de periodistas extranjeros a Ucrania, que están más interesados en las opiniones de los ucranianos sobre la posibilidad de poner fin a la guerra este año que en conocer cuál es la situación en el frente.

Las operaciones en el frente se están estancando. Las tropas rusas siguen avanzando, aunque el coste en vidas humanas ha sido muy alto y el progreso se ha visto frenado por el uso eficaz de drones de combate por parte de Ucrania para impedir el traslado de munición y equipo rusos, incluso en zonas muy a retaguardia de las líneas enemigas.

En algunos lugares, incluso cerca de Pokrovsk, las tropas ucranianas han detenido la ofensiva rusa e incluso han liberado varios asentamientos, haciendo retroceder a las tropas rusas varios kilómetros.

El ejército ucraniano no cree realmente en la posibilidad de firmar un tratado de paz con Putin. Están decididos a seguir luchando, aunque se quejan de agotamiento y de la falta de un sistema de desmovilización o incluso de una rotación regular.

Envíos explosivos

Hay que decir que incluso un trabajo en la retaguardia no es seguro para los soldados. Los servicios especiales rusos solían atacar al personal militar fuera de las líneas del frente buscando en las redes sociales personas jóvenes e imprudentes para convertirlos en saboteadores e incendiarios, pero hace poco han cambiado de táctica. Han engañado a ciudadanos ucranianos confiados para que entreguen paquetes en una dirección específica. A la persona engañada se le promete dinero por entregar el paquete a un destinatario desconocido.

Lo que esa ingenua persona no sabe es que el paquete es una bomba, y cuando llega tranquilamente a la entrada del centro de movilización o a cualquier otro lugar donde se encuentran los soldados o los que aspiran a serlo, la bomba es detonada mediante una llamada telefónica desde dentro de Rusia o desde los territorios ocupados, o a veces desde la ciudad donde se encuentra el domicilio al que va destinada la bomba.

El otro día en Nicolaiev, una mujer que llevaba una bolsa de la compra se acercó a un grupo de soldados ucranianos y de repente se produjo una explosión. La mujer y tres ingenieros militares murieron, y otros seis resultaron gravemente heridos. No fue el primer incidente de este tipo.

Los medios de comunicación rusos informan con orgullo de estos “éxitos” como prueba de la existencia de un movimiento clandestino armado prorruso en Ucrania. El pueblo ruso parece necesitar esta “prueba” para sentir que la victoria del ejército ruso está cerca.

El 14 de febrero, en medio de la Conferencia de Seguridad de Múnich, temí que ocurriera un ataque terrorista similar en Kiev o Leópolis durante los románticos viajes en tren organizados por los Ferrocarriles Ucranianos especialmente para las familias de los militares. Ukrzaliznytsia gestionaba los trenes de San Valentín que partían de Kiev y Leópolis. Los militares podían comprar un compartimento para ellos y sus seres queridos y pasar dos horas juntos en un tren que no tenía destino, porque solo se trataba de un trayecto de dos horas alrededor de la ciudad.

Gracias a Dios, los viajes de San Valentín se realizaron sin ningún sabotaje.

El 14 de febrero ya quedó atrás, al igual que la Conferencia de Seguridad de Múnich. Nos espera un futuro impredecible en el que Europa ya no podrá contar con el apoyo de Estados Unidos y Ucrania se encontrará encajonada entre el cuarto año de guerra a gran escala y las negociaciones con Rusia, negociaciones en las que Europa no participará y en las que los socios estadounidenses están más interesados en la rapidez con la que se pueda llegar a un acuerdo que en proteger los intereses ucranianos y lograr una paz justa.

👉 Artículo original en Dag og Tid

Andrei Kurkov - Dag og Tid (Oslo), Traducido por Rafael Aparicio Martin